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Cuatro amigos de David Trueba

Cuatro amigos de David Trueba
Cuatro amigos de David Trueba
No es ninguna sorpresa que David Trueba me encanta. Lo descubrí hace muchos años con su libro, Saber perder y, poco a poco, he ido descubriendo más novelas suyas. Hace unas cuantas semanas (antes de que llegara el confinamiento) paseando por una biblioteca, me encontré con este libro entre las estanterías y no pude evitar traérmelo a casa, pese a la montaña de pendientes. Tengo la firme intención de leerme todas las novelas del escritor y, visto lo visto, no creo que tarde demasiado en hacerlo. Ya sólo me quedan dos, Abierto toda la noche y El río baja sucio.

Resumen editorial

Detrás del desmadrado viaje de vacaciones de cuatro amigos veinteañeros, se esconde una historia de amor. El protagonista, Solo, se suma a la juerga continua y al gamberrismo andante de sus inseparables compañeros tratando de huir del recuerdo de Bárbara, pero cada paso le acerca más a ella, al amor de su vida. La exaltación de la libertad, de la juventud, de la adolescencia eterna termina por recordarles que todo se acaba, que tras las carcajadas asoman las frustraciones. Cuatro amigos es el relato agridulce del final de una época, de una edad.

David Trueba reincide con su segunda novela en el contraste de tonalidades, entre la pura comedia disparatada y el más desatado romanticismo, y despliega de nuevo su talento narrativo en un espacio muy poco transitado en la nueva literatura española.

Reseña 

¿Quién no se ha planteado nunca hacer un viaje de locura con sus mejores amigos? Conocemos a nuestro protagonista en el momento antes de salir de viaje con sus amigos. Este año han decidido hacer una escapada juntos, los cuatro solos, para desconectar de sus obligaciones y los problemas del día a día. Sin un destino fijo, sólo han querido alquilar una furgoneta y viajar durante quince días por donde les lleven sus aventuras.

En esta especie de viaje iniciático, acompañaremos a Solo que nos narrará en primera persona sus "hazañas". Él y sus amigos son un grupo de veinteañeros que, llegando a la treintena, no saben aún qué hacer con su vida. Los hay que tienen su vida asentada pero no saben si le gusta, los que aún no saben lo que quieren, los que saben lo que quieren pero la vida no se lo pone fácil... En resumen, Solo, Raúl, Blas y Claudio son un grupo de amigos con personalidades muy variadas. Seguramente no son perfectos pero, como sucede a diario en todo grupo de amigos, a veces la amistad no se elige sino que surge de forma extraordinaria con el paso de los años. 

Poco más puedo añadir si no quiero desvelar demasiado. ¿Qué podemos esperar de un grupo de amigos que se lanzan adónde les lleve la aventura durante una quincena en el mes de agosto? Obviamente surgirán mujeres del pasado y del presente que les harán perder la cabeza, sol, discusiones, playa, alcohol y desenfreno incluso anécdotas surrealistas, que estoy convencida que están basadas en hechos reales. Sin embargo, también nos encontraremos algunas importantes reflexiones sobre la madurez, el paso del tiempo o la amistad. 

Aunque quizá no se haya convertido en mi libro favorito de David Trueba (siguen en cabeza Saber perder y Tierra de campos), tengo que reconocer que este entrañable grupo de amigos ha dejado una pequeña huella en mi corazón y su recorrido por las carreteras españolas no se me olvidará fácilmente.

Calificación

Citas

La amistad siempre me ha parecido una cerilla que es mejor soplar antes de que te queme los dedos y, sin embargo, aquel verano no habría podido concebir los días sin Blas, sin Claudio, sin Raúl. Mis amigos.
Eran dos personas tan diferentes la una de la otra, tan absolutamente dispares que no les había quedado más remedio que hacerse amigos.
El viaje significaba vivir, gozar de la sensación cada vez más rara de respirar, de moverse por uno mismo, creerse dueño de su destino. Esa necesidad de abandonar las obligaciones, arrinconarlas.
Nadie necesita una opinión más. El mundo está lleno de opiniones, todo el mundo tiene su mierda de opinión y además se empeña en que te enteres de ella. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que las opiniones de los demás a nadie le importan un carajo? Incluso las opiniones propias. A mí me parece que mi opinión sólo tiene valor si me la reservo para mí y para mis amigos, como mucho. [...] Basta ya, tener una opinión debería ser algo excepcional, algo pensado, estudiado, meditado...
A veces sucede que algo te devuelve a años atrás, que te obliga a retroceder en el tiempo en el que aún eras otro y no sospechabas lo que te aguardaba más adelante y observas en un mapa desplegado ante tus ojos los lugares en que estuviste y dónde podrían haberte arrastrado los caminos.
Emborracharse en grupo es un proceso lento y concentrado de pérdida de conciencia, basado en uno de los principios básicos de la amistad: alguien habrá que te lleve a casa.
Aspiraba a carecer por completo de pasado, según él era la mejor receta para disfrutar del presente. Yo, en cambio, era alguien que se debatía entre el pasado y el futuro, en pleno descuido del presente.
Yo he fracasado en todo lo que he intentado. Miro mi vida en perspectiva y no he cumplido ninguna de esas metas tontas que te marcas de niña. Quería hacer cosas que nunca he sabido hacer, no dejo amigos, ni familia, nada de lo que pensé. Ni siquiera como suicida he tenido éxito. He pasado por la vida sin ninguna importancia para el mundo, y sin embargo te diré una cosa: me encanta la vida, me gusta, sé que no la he sabido manejar pero me gusta. Sé que he fracasado en todo, pero no me importa. Me satisface el hecho de haber existido, de que me hayan pasado cosas. Mi éxito consiste en dejarle lo menos posible a los gusanos.
Él ignora uno de los mayores placeres de esta vida. Hacer las cosas sin preocuparse de qué lugar ocupan en la historia de la humanidad. Desconoce el maravilloso placer de fracasar cuando lo que se persigue es imposible. La vida es riesgo. Hay que atreverse. Hay que tirarse siempre donde el curso del río lleva más agua...
Piensas que los amigos son una segunda familia, pero una familia que has elegido tú, que no te ha caído encima por obra y gracia del destino genético, una familia seleccionada cuidadosamente y resulta que no, que ellos tampoco son perfectos, que pueden resultar tan entrañables y tan odiables como la familia que te es impuesta al nacer.
La felicidad era un lugar hacia el que era imprescindible viajar, pero nada aconsejable llegar.
Mi padre, en una anterior ocasión [...] me dijo: «Fracasa cuanto antes porque así tendrás tiempo en la vida para reponerte.» Había cumplido la primera parte del consejo. Escuchaba el ruido del tren en mitad de la furiosa tormenta de verano, el galopar de las ruedas sobre las vías, ese sonido que siempre quiere decir algo muy personal para cada uno que lo escucha. Miré a Claudio y a Blas a mi lado y comprendí, en cierta medida, lo que significaba la amistad. Era una presencia que no evitaba que te sintieras solo, pero hacía el viaje más llevadero.

Comentarios

  1. Te puedo decir que tengo pendiente "Saber perder" desde hace tantísimos años... pero muchos. Si te digo trece igual me quedo hasta corta.

    Tengo que animarme a leerlo y si me encaja puede que me anime con Cuatro amigos.
    Besos.

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  2. Woooo pues no lo he leído pero Trueba me encanta así que lo apunto
    Besos ♥

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  3. Hola, la verdad es que no conocía la historia, pero tiene muy buena pinta. ¡Gracias por la recomendación! :)

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  4. ¡Holaaa!

    Pues no he leído nada del autor, pero me gusta mucho la base de la que parte: eso de un road trip sin un destino fijo, con personajes tan diferentes que tienen una especie de crisis existencial por ir llegando a la treintena. No se, es una trama que me encanta :D

    ¡muchos besos y gracias por la recomendación!

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